Este articulo surge tras la conversación con una amiga, en una conocida red social, acerca del reconocimiento del trabajo domestico, por parte de las amas de casa. Donde se sugería la idea de la remuneración económica de su trabajo. Quisiera, en base a esta idea, desarrollarla y dar mi opinión personal sobre este asunto.
Me parece indiscutible, que el trabajo domestico, dentro del entorno familiar, realizado en el 99,9% de los casos por mujeres, no esta reconocido. Esta menospreciado, y es un ejemplo claro de explotación en toda regla. Es mas, creo que es uno de los pilares fundamentales sobre el que se sustenta el machismo, y uno de sus fines principales. La explotación no es otra cosa que cubrir unas necesidades, personales o de un grupo, a costa del abuso de otros. En este caso, las necesidades domesticas del hombre (mantenimiento del hogar, alimentación, vestido, cuidado, crianza y educación de los hijos, y un larguísimo etc) son cubiertas por el trabajo de la mujer.
He escuchado, y leído, en varias ocasiones y en diversos foros, la defensa de la idea de remunerar el trabajo del ama de casa, como reconocimiento al desarrollo de su labor. Incluso de regular y establecer una normativa "laboral", como pudiera ser, periodos vacacionales, duración de jornadas, etc. Mi amiga, argumentaba perfectamente esta idea, la de la remuneración económica, afirmando, con buen criterio, que para la inmensa mayoría de la gente, si no percibes una contraprestación económica por una actividad, simplemente esa actividad no existe, o es una actividad sin importancia.
Bien, en primer lugar diré que, por supuesto, en el orden actual de las cosas, interesa, y, por tanto la situación es como es, ningunear el trabajo del ama de casa. Es fundamental restar toda importancia a la actividad de quien se explota. Es una estrategia fundamental en el mecanismo de la explotación, supeditar al explotado bajo el explotador. Por tanto el trabajo domestico tiene que desvestirse de toda importancia, lo importante es la actividad que genera ingresos económicos al entorno familiar. Tradicionalmente, esta era la tarea desarrollada por el hombre. En la actualidad, el desarrollo de actividades que proporcionan ingresos se realizan, en la inmensa mayoría de los casos, por ambos miembros de la pareja. No obstante, el trabajo domestico, continua estando ninguneado, menospreciado, supeditado en importancia a aquellas actividades que proporcionan ingresos económicos. Lo habitual, es que la responsabilidad de estas tareas, recaiga sobre la mujer, y que el hombre, eche una mano. Creando una situación de completa desigualdad. Donde el hombre realiza una mayor aportación económica al entorno familiar en la inmensa mayoría de los casos (Recordemos, que a igual trabajo no hay igual salario, y que los puestos de mayor responsabilidad y por tanto de mayor salario, se ocupan en su mayoría por hombres. Pero esto, en si mismo da para otro articulo). Y además, tiene la deferencia de descargar de la tarea (recordemos, de menor importancia) responsabilidad de la mujer. Quedando la imagen del hombre, como la de un autentico Tarzan del siglo XXI.
Entrare en materia de la conveniencia o no de regular el trabajo domestico, y de dotarle de reconocimiento salarial. Y parto de la idea, perfectamente expuesta por mi amiga, de que si no hay un reconocimiento salarial, simplemente la actividad carece de importancia. Es cierto, la conciencia colectiva, así lo cree. Pero discrepo plenamente de que esta sea la solución. Soy de la idea firme, de que el trabajo asalariado es explotación. Y aplicar esta solución, lo único que haría es fomentar y asentar mas el modelo de trabajo asalariado. Creo que toda acción encaminada a mejorar la sociedad en la que vivimos, a solucionar sus problemas, debe ir encaminada a aplicar soluciones reales, no parches, que, lo que hacen es afianzar sus problemas de base. En este caso, afianzar la creencia de que el trabajo asalariado es lo normal, es lo deseable, y el mejor de los mundos.
Pero claro, seguimos con el problema del no reconocimiento y el ninguneo del trabajo domestico. Que es de lo que se trata, y como solucionarlo. A mi modo de ver, el trabajo domestico es tan importante como las actividades que procuran ingresos económicos. El tener un hogar acogedor, el disponer de vestido, de alimento. Dependen de este trabajo. El primer pilar es que estas actividades no recaigan, ni su realización ni su actividad, en un elemento de la familia, la mujer, sino que su realización, su organización, sean abordadas desde el mutuo acuerdo. La familia, como grupo organizativo, debe acordar la forma de abordar estas tareas, en igualdad de condiciones en su organización y ejecución.
También es importante el papel de los hijos, no solo de la pareja, en estas tareas. Los hijxs deben ser participes de ellas, según sus capacidades. Primero por su desarrollo personal, segundo porque hacerles participes de las necesidades hogareñas, les hace mas parte integral del núcleo familiar. Segundo porque les educa en la igualdad, las tareas no deben ser propias de niñxs o niñxs, y por tanto de futuros hombres y mujeres, sino de individuos que forman parte de un entorno donde su aportación beneficia al conjunto y se benefician a la vez.
Esta forma de afrontarlo, si crearía un reconocimiento de las tareas domesticas. Liberaría a la mujer de su esclavitud. De su supeditación a la figura del hombre dentro del entorno domestico. Educaría nuevas generaciones de personas que normalizarían estas practicas. Es importante también, que el ambiente domestico es un reflejo de nuestro comportamiento con el resto de la sociedad y viceversa. Organizarnos de forma igualitaria en nuestro entorno domestico y familiar, hace que afrontemos la mismas pautas en otros entornos. Sobre todo para lxs hijxs, que verían natural la toma de decisiones, de implicación, y de ejecución sin hacer una distinción en base a genero.