El sistema de globalización neoliberal nos ha llevado a una situación en la
que la ciudadanía se encuentra completamente secuestrada. Hay un jugoso negocio
que está lucrando a un reducido grupo de individuos denominado Deuda Externa.
Los paises no realizan sus actividades en base a la contribución de la ciudadanía,
de los impuestos, que no es otra cosa que la parte proporcional de la riqueza
que generan. No, se mantienen del dinero prestado por entidades externas,
especuladores.
Los especuladores compran Deuda Externa de países, de esta manera prestan
dinero a un interés que se establece en base a factores completamente
especulativos, la confianza que genera ese país, confianza que ellos mismos
establecen. Creando un negocio muy lucrativo, y sangrando a los habitantes de países
a los que prestan su dinero. Se permiten influir directamente en las políticas
de dichos países, el empleo, el destino de los impuestos, a fin de asegurar que
van a cobrar el dinero prestado y los intereses. Los países, por tanto, se han
convertido en máquinas de generar dinero, un dinero globalizado.
Las consecuencias de todo esto las estamos viviendo. Paro, precariedad laboral,
falta de recursos para dotar los servicios esenciales, pobreza. Ante esto se
alzan voces denunciando la situación y planteando salir de esta espiral. Romper
con los mercados financieros, auditar la deuda, y toda una serie de propuestas
encaminadas a romper con esta macabra dinámica. Un amplio sector de la ciudadanía
entiende que este camino es el correcto. El camino no es fácil, está claro, pero
es necesario. Es imposible, para un amplio sector de la gente, continuar así. Además,
la situación tiende a empeorar, pues ningún parasito se sacia hasta que no
acaba con la víctima.
Pero, ante esta "rebeldía", surgen las voces del miedo. Se nos dice,
que cualquier movimiento que lleve al país a salirse del camino marcado, supondrá
la retirada de la confianza de los inversores y, por tanto abandonarnos a
nuestra suerte. Es una situación de extorsión en toda regla. Te estoy
explotando, te estoy chupando la sangre, el fruto de tu esfuerzo te lo estoy
robando y te estoy llevando a la pobreza y la miseria, pero si te rebelas, la
situación va a ser muchísimo peor. Y lo peor, es que es cierto. Hemos visto que
esto ha sucedido en Grecia, como la ciudadanía dijo basta y emprendió el camino
de la rebeldía, un país, mas ahogado que el nuestro y con una situación
completamente desesperada, en un auténtico callejón sin salido. Y vimos como
los parásitos consiguieron doblegarles.
Vivimos por tanto en un secuestro. Nos explotan, nos extorsionan, nos sangran.
Pero parece que nada se puede hacer, salvo seguir la corriente y esperar que no
nos vaya individualmente demasiado mal. Pero no es cierto, se puede y se debe
hacer. Pero se debe romper por completo con el sistema neoliberal. Se cuenta
con los recursos necesarios para poder mantenernos. Contamos con la fuerza
productora suficiente para vivir. Lo principal es procurarnos alimento, vestido
y techo. Y no vivimos faltos de los recursos ni naturales ni humanos para hacerlo.
Podemos procurarnos los servicios esenciales para mantener una calidad de vida
digna, servicios sanitarios, educación, infraestructuras. Generamos riqueza
diariamente, pero esa riqueza se nos arrebata. Dedicamos esfuerzos y recursos
en producir falsa riqueza, al servicio de la especulación. Esos esfuerzos, esos
recursos, empleados convenientemente y redistribuida la riqueza generada de
forma racional, nos permitirá vivir dignamente. A buen seguro, mucho más
dignamente a como lo hacemos actualmente.
Está claro que la ruptura con el sistema no va a ser gratuita, ni fácil, que
pagaremos caros costes por ello, que supondrá un duro esfuerzo individual y
colectivo. Pero es la única salida al actual orden de las cosas. A medio plazo,
para la mayoría de las personas, la situación será mucho más favorable. Los
únicos que tienen que perder, son aquellos que viven en el lujo gracias al
orden actual, aquellos que participan de una forma u otra de este orden
establecido. Los parásitos, aquellos que se niegan a doblar el lomo para
procurarse el sustento, y mucho menos para generar riqueza colectiva, y que han
elegido la vía de vivir a costa del esfuerzo del resto. Está claro que trataran
de frenar cualquier rebeldía. Lo hemos visto, sabemos lo grande que es su
poder. Porque, si en algún rincón del mundo, logran romper las cadenas, tener
por seguro que el resto de ciudadanos, del resto de países seguirán el ejemplo.
Por tanto, trataran de impedirlo por todos los medios.
La única salida por tanto es la ruptura total del sistema, la única salida se
llama socialismo
