jueves, 12 de marzo de 2015

El trabajo domestico y la emancipación del ama de casa

Este articulo surge tras la conversación con una amiga, en una conocida red social, acerca del reconocimiento del trabajo domestico, por parte de las amas de casa. Donde se sugería la idea de la remuneración económica de su trabajo. Quisiera, en base a esta idea, desarrollarla y dar mi opinión personal sobre este asunto.

Me parece indiscutible, que el trabajo domestico, dentro del entorno familiar, realizado en el 99,9% de los casos por mujeres, no esta reconocido. Esta menospreciado, y es un ejemplo claro de explotación en toda regla. Es mas, creo que es uno de los pilares fundamentales sobre el que se sustenta el machismo, y uno de sus fines principales. La explotación no es otra cosa que cubrir unas necesidades, personales o de un grupo, a costa del abuso de otros. En este caso, las necesidades domesticas del hombre (mantenimiento del hogar, alimentación, vestido, cuidado, crianza y educación de los hijos, y un larguísimo etc) son cubiertas por el trabajo de la mujer.

He escuchado, y leído, en varias ocasiones y en diversos foros, la defensa de la idea de remunerar el trabajo del ama de casa, como reconocimiento al desarrollo de su labor. Incluso de regular y establecer una normativa "laboral", como pudiera ser, periodos vacacionales, duración de jornadas, etc. Mi amiga, argumentaba perfectamente esta idea, la de la remuneración económica, afirmando, con buen criterio, que para la inmensa mayoría de la gente, si no percibes una contraprestación económica por una actividad, simplemente esa actividad no existe, o es una actividad sin importancia.

Bien, en primer lugar diré que, por supuesto, en el orden actual de las cosas, interesa, y, por tanto la situación es como es, ningunear el trabajo del ama de casa. Es fundamental restar toda importancia a la actividad de quien se explota. Es una estrategia fundamental en el mecanismo de la explotación, supeditar al explotado bajo el explotador. Por tanto el trabajo domestico tiene que desvestirse de toda importancia, lo importante es la actividad que genera ingresos económicos al entorno familiar. Tradicionalmente, esta era la tarea desarrollada por el hombre. En la actualidad, el desarrollo de actividades que proporcionan ingresos se realizan, en la inmensa mayoría de los casos, por ambos miembros de la pareja. No obstante, el trabajo domestico, continua estando ninguneado, menospreciado, supeditado en importancia a aquellas actividades que proporcionan ingresos económicos. Lo habitual, es que la responsabilidad de estas tareas, recaiga sobre la mujer, y que el hombre, eche una mano. Creando una situación de completa desigualdad. Donde el hombre realiza una mayor aportación económica al entorno familiar en la inmensa mayoría de los casos (Recordemos, que a igual trabajo no hay igual salario, y que los puestos de mayor responsabilidad y por tanto de mayor salario, se ocupan en su mayoría por hombres. Pero esto, en si mismo da para otro articulo). Y además, tiene la deferencia de descargar de la tarea (recordemos, de menor importancia) responsabilidad de la mujer. Quedando la imagen del hombre, como la de un autentico Tarzan del siglo XXI.

Entrare en materia de la conveniencia o no de regular el trabajo domestico, y de dotarle de reconocimiento salarial. Y parto de la idea, perfectamente expuesta por mi amiga, de que si no hay un reconocimiento salarial, simplemente la actividad carece de importancia. Es cierto, la conciencia colectiva, así lo cree. Pero discrepo plenamente de que esta sea la solución. Soy de la idea firme, de que el trabajo asalariado es explotación. Y aplicar esta solución, lo único que haría es fomentar y asentar mas el modelo de trabajo asalariado. Creo que toda acción encaminada a mejorar la sociedad en la que vivimos, a solucionar sus problemas, debe ir encaminada a aplicar soluciones reales, no parches, que, lo que hacen es afianzar sus problemas de base. En este caso, afianzar la creencia de que el trabajo asalariado es lo normal, es lo deseable, y el mejor de los mundos.

Pero claro, seguimos con el problema del no reconocimiento y el ninguneo del trabajo domestico. Que es de lo que se trata, y como solucionarlo. A mi modo de ver, el trabajo domestico es tan importante como las actividades que procuran ingresos económicos. El tener un hogar acogedor, el disponer de vestido, de alimento. Dependen de este trabajo. El primer pilar es que estas actividades no recaigan, ni su realización ni su actividad, en un elemento de la familia, la mujer, sino que su realización, su organización, sean abordadas desde el mutuo acuerdo. La familia, como grupo organizativo, debe acordar la forma de abordar estas tareas, en igualdad de condiciones en su organización y ejecución.

También es importante el  papel de los hijos, no solo de la pareja, en estas tareas. Los hijxs deben ser participes de ellas, según sus capacidades. Primero por su desarrollo personal, segundo porque hacerles participes de las necesidades hogareñas, les hace mas parte integral del núcleo familiar. Segundo porque les educa en la igualdad, las tareas no deben ser propias de niñxs o niñxs, y por tanto de futuros hombres y mujeres, sino de individuos que forman parte de un entorno donde su aportación beneficia al conjunto y se benefician a la vez.

Esta forma de afrontarlo, si crearía un reconocimiento de las tareas domesticas. Liberaría a la mujer de su esclavitud. De su supeditación a la figura del hombre dentro del entorno domestico. Educaría nuevas generaciones de personas que normalizarían estas practicas. Es importante también, que el ambiente domestico es un reflejo de nuestro comportamiento con el resto de la sociedad y viceversa. Organizarnos de forma igualitaria en nuestro entorno domestico y familiar, hace que afrontemos la mismas pautas en otros entornos. Sobre todo para lxs hijxs, que verían natural la toma de decisiones, de implicación, y de ejecución sin hacer una distinción en base a genero.

6 comentarios:

Utópica Anónima dijo...

buenas Fidel, enhorabuena por el texto y gracias por compartir tu punto de vista.
antes de dejarte mi punto de vista me gustaría copiapegarte algo que acabo de leer en un posteo de la "oficina de la precariedad":
"Blanca no es Blancanieves, ni es sólo Blanca. Blanca son ese 7% de las mujeres a las que se consideran paradas cuando están cuidando niños, mayores o familiares con discapacidad. Que se dedican a ‘eso’ que el Instituto Nacional de Estadística denomina “actividades productivas no de mercado”, que son horas de trabajo, pero no se considera empleo. Este conjunto de mujeres que, de manera invisible, invierten 4.541 millones de horas al año, según el ya extinto Ministerio de Igualdad, para cuidar a familiares dependientes. Una histórica invisibilidad detrás de la cual se esconde una lógica de mercado que lleva a considerar trabajo sólo las actividades con valor monetario. Y como consecuencia, expulsa del ‘mercado de trabajo’ a las mujeres que, prácticamente de manera automática, son las que se ocupan de los cuidados (no remunerados) cuando son necesarios."
de aquí: http://oficinaprecaria.org/2015/03/08/el-juego-de-nunca-acabar/
considero, mencionado el dato de arriba y leído tu texto, que el capitalismo se sustenta en gran medida en la explotación de una gran masa social de cuidadoras (mujeres en su mayoría) gratuítamente, explotación aún mayor que la del trabajo asalariado (que también me parece explotación, pero menor, porque al menos permite un margen de independencia económica y de subsistencia a quien lo realiza). no remuneralo implicaría que esa dependencia del otro cónyuge (en caso de haberlo) que es el que trae el jornal a casa, se perpetúe.
por eso creo que:
sea hombre o mujer quien realice el trabajo de cuidados y doméstico, osea, el reproductivo, se precariza al realizarlo si no percibe una remuneración porque
a) si es su único trabajo, se convierte en dependiente económicamente de quien lleva el dinero a casa, anclándolo a ese sujeto
b) si realiza otra actividad remunerada, se precariza en otros aspectos al tener que realizar una doble jornada que agota y corta otras parcelas de la vida
por tanto creo que debería retrituirse económicamente lo realice quien lo realice, hombre o mujer
así se "desatribuye" a un género u otro, permitiendo que la pareja se asigne el trabajo como mejor se organice, y además se independiza económicamente a quien lo realiza (sea hombre o mujer) Y (con mayúsculas) se contempla también las familias que no constituyen pareja, como la mía, en cuyo caso no hay opción posible, lo tengo que realizar yo sí o sí
y esa es una precariedad aún mayor porque no entrando otro sueldo en casa tengo que salir a currar fuera sí o sí y además currar dentro, gratis, sí o sí, con el consiguiente agotamiento, pérdida de salud y de vida social.

seguimos pensando opciones?

Utópica Anónima dijo...

además, creo que la solución que propones se refiere solo a parejas heterosexuales, cuando hay otros modelos de familia o de convivencia: madres solas, hombres o mujeres con personas dependientes a cargo, parejas del mismo sexo, compañeros que conviven de los cuales uno podría ser el cuidador y los demás los proveedores...

Fco. Fidel Ortega dijo...

Gracias por tu comentario Lau. Además, es un comentario muy acertado que aporta otros puntos de vista no tratados.
Ciertamente me he ceñido a, como bien dices más adelante, parejas, y además parejas heterosexuales. ¿Acierto o error?. Bueno, he creído conveniente hacerlo así, por varios motivos. Ya que si he sido consciente de que no estaba teniendo una visión nada amplia. Pero, en primer lugar, quería acotar el tema lo más posible, si se añaden variables el tema a tratar se puede volver incontrolable. Soy de la idea que, descomponer el problema, permite abordar las pequeñas porciones de forma individual, y darles soluciones individuales. Por otro lado, efectivamente me quería centrar al problema de la mujer y las funciones de trabajo doméstico que se la atribuyen dentro de una pareja heterosexual, el no reconocimiento de estas tareas, la propuesta de "asalariar" dichas tareas, y mi forma de ver este asunto concreto. En tu comentario elevas el problema a un ámbito mayor, que yo, evidentemente, y por las razones expuestas, ni tan siquiera he rozado.
Tú expones dos cuestiones. La primera es la de aquellas personas que, se encargan de los cuidados de personas con problemas de salud, que les impide valerse por sí mismas. Dicho de otra, utilizando un término extendido, personas con problemas de dependencia. Y en segundo lugar, de aquellas personas que, están a cargo de hijos pero no tienen pareja, como tu caso.
Bien, al primero de los casos, yo veo un asunto clarísimo por parte de la sociedad de explotación de las personas cuidadoras. Desde mi punto de vista, es muy cómodo delegar la responsabilidad de toda la sociedad, del cuidado de los más débiles, creando además, como señalas acertadísimamente, un problema colateral extremadamente grave en la persona cuidadora. Para mí, la sociedad debería poner los medios para el cuidado de la persona dependiente. Y, lanzo una pregunta, ¿sería la solución solamente “asalariar” el trabajo de la persona cuidadora?. ¿Y qué ocurre con la capacitación de la persona para el desempeño de esta tarea?. Claro, cuando te cae un marrón, no te queda más remedio que resignarte y afrontarlo. Tienes un familiar enfermo, postrado en una cama, y lo afrontas como puedes. ¿Pero no hay un doble castigo en esto?. ¿Al enfermo y al cuidador?. ¿No estaría mejor el enfermo recibiendo los cuidados de una persona, o equipo de personas cualificadas?. Pero claro, en la organización social que tenemos, esto no es productivo…
El otro asunto, es el de las personas que tienen a su cargo hijos, y no tienen pareja. Por supuesto es dificilísimo compaginar trabajo, indispensable para procurar ingresos económicos, y el trabajo doméstico. Aquí, el problema de base que yo observo. Es que la sociedad está estructurada de una forma muy muy concreta, de forma que si no estás dentro de esa concreción, te conviertes en un excluido, o muy próximo a la exclusión. Pondré un ejemplo, casi toda la arquitectura, está pensada para personas que miden alrededor del metro setenta, de manera que como seas más alto, o más bajo de la cuenta, tienes unos problemas de narices. Fíjate que no he entrado en que seas invidente, sordo, o precises de una silla de ruedas para desplazarte. Simplemente ser más alto o más bajo de la media, te ocasiona problemas.
Actualmente nuestra sociedad solo observa el desarrollo del individuo en pareja, y que en la pareja trabajen ambos, para poder tener un nivel de vida aceptable. Simplemente, si eres una persona que decide vivir sola, temporal, o definitivamente, tienes problemas. Los rangos salariales, cuentan con la premisa antes citada, por tanto una persona sola tiene la mitad de ingresos necesarios. Traslada esto al tema de conciliación familiar, reduces tu jornada laboral, reduces tu salario, si vives en pareja, quizá te sea posible amoldar tus ingresos. Pero, ¿cómo reduce sus ingresos una persona sola?.

Creo que son temas que merecen un tratamiento exclusivo y profundo. Se escapan a la mera organización familiar, y entra la organización social entera en juego.

Ran Chaparro dijo...

A las buenas, buenas, humanos:

Primeramente, enhorabuena por el artículo, Fidel. después de leerlo y leer los comentarios, he decidido entrar al trapillo.
Yo creo necesario acabar con el concepto ¨ama de casa¨, independientemente de si quien realiza este rol sea el clásico ¨esposa en matrimonio heterosexual¨, o si es el marido, la abuela o una hija mayor. Quiero acabar con ese concepto porque es injusto, eso de entrada, que una persona viviendo en una casa deba encargarse de todos los cuidados de la misma. Obviamente, si la persona en cuestión vive sola, no le quedan más cojones que hacerlo, pero debería hacerlo sólo porque es básico para su supervivencia (debe comer, por lo tanto, debe buscar alimentos y cocinarlos, y debe limpiar por cuestiones de higiene y confort). Creo que remunerar este trabajo sería perpetuar ese rol que, por otro lado, considero innecesario. En una casa distingo dos tipos de tareas: las comunes y las personales. Parece bastante lógico pensar que las personales deban hacerlas todos los miembros de la casa de forma independiente (lavarse su ropa, limpiar su habitación, etc), y que las tareas comunes se repartan entre todos los miembros (comprar, limpiar, hacer la comida si se come juntos, etc...). No quiero entrar en detalles concretos, pero a grandes rasgos, lo que intento decir se resume en eso. Por supuesto que hay diferentes casos como diferentes modelos familiares hay. Puede presentarse un caso en que vivan dos personas, una trabaje fuera de casa y otra permaneca en casa todo el día. Entiendo que en un caso así, la persona que más tiempo esté en casa decida emplear más tiempo en realizar esas tareas comunes. Imagino que el problema de ¨asalariar y regulizar¨ ese trabajo acabaría por agravar esa situación y fomentar una situación de ¨esclavitud¨. Imagino al que trabaja fuera de casa diciendo al que ¨trabaja¨ dentro de casa: ¨No has hecho esto, y deberías hacerlo PORQUE PARA ESO TE PAGAN¨. Eso me parecería un problema. Luego, el caso de alguien que debe encargarse de cuidar a alguien en su casa (padre, madre, marido, hijos...), como ha dicho Fidel, hay un problema social de base: el Estado debería aportar servicios sociales básicos y gratuitos, para el cuidado de enfermos o niños. También creo en la posibilidad de aportación económica del Estado en dichos casos y en otros (pero sería irnos del tema). No sé si he dicho todo lo que tenía que decir...

Fco. Fidel Ortega dijo...

Gracias Ran por tu comentario.
Mi idea, efectivamente también es acabar con el rol de “ama de casa”. Además de lo que tú dices, también pretendo que el núcleo familiar se enfoque desde un punto de vista de organización libre y autogestionado. Es el espacio más personal que existe, y si nos fijamos, está muy influenciado por las estructuras sociales. Si le conseguimos dar la vuelta, es decir, lo convertimos en nuestro espacio real, donde organizarnos como deben organizarse los seres humanos, y no como se organiza esta falsa, dañina y enfermiza sociedad, probablemente consigamos influir a las estructuras sociales.

Utópica Anónima dijo...

no termino de entender vuestra lógica: ¿por qué si viene una señora a cuidar de mis hijos, lavar mi ropa, limpiar mi casa, hacer mis camas se considera un trabajo digno de ser remunerado y si lo hago en mi casa, para mis hijos y mi madre (por ejemplo) ya no merece tal remuneración? ¿tengo que salir a ganar 600 euros para con ellos pagar 400 a la señora que viene a mi casa (con lo cual saco 200 limpios y no sé si me sale a cuenta) y que ella a su vez deje a sus hijos al cuidado de su madre por la cara para cuidar de los míos?
y además: si considero que el cuidado de mi padre enfermo de cáncer es mejor que lo realice yo porque parte del cuidado pasa por el cariño y no solo por recoger sus vómitos después de la quimio ¿he de dejarlo con una señora o un señor al que le pago por estar con él y yo ir a currar para ganar lo que le pago a esa señora o señor y un poquito más y quedarme intranquila sin saber si mi padre se siente bien? es una opción, pero no debería ser la única, de hecho para que sea una opción debería haber un pago o remuneración por los cuidados (sea de señora de la limpieza, cuidadora de personas enfermas o dependientes, educadora de niños, cocinera o lo que sea) y yo usarlos como estime oportuno: remunerarme a mi, remunerar a mi pareja (hombre o mujer), o remunerar a un tercero. eso para mí sería de verdad dar opciones justas y equitativas.